Semana nueve: hoy nos hemos divertido de lo lindo por esos montes,
aumentamos el recorrido hasta los veinte kilómetros como compensación a
los días que faltamos la semana pasada, como era de esperar empezamos
con cachondeitos con lo ocurrido y la cosa terminó como el rosario de
la Aurora, en fin una historia…………………
Hacia una mañana idónea para hacer kilómetros, ni frío, ni calor, ni
viento, un día clásico de principios de otoño en el que invitaba a
subir por montes y valles sin que sintieras el cansancio acumulado del
largo entrenamiento, se empieza a ver el horizonte de la maratón y esto
ayuda a la desinhibición de ciertos problemas y dolorcillos, dando
rienda suelta a ciertas actitudes que en momentos propicios ayudan a
que la moral siga en todo lo alto.
Tenemos que decidir durante estos días si participamos en otra media
maratón o lo dejamos y hacemos treinta kilometrillos el domingo y el
siguiente treinta y dos.
Duna también ha disfrutado de un buen día de campo, además como si
tuviera un sentido especial ha correteado menos de lo habitual, se
limito a ponerse tras mía y no ha malgastado ni un átomo de energía,
presintiendo que la marcha era un tanto mas larga de lo cotidiano. Vale.